Benisanó

Camp de Túria

De clara ascendencia árabe, no se conoce ninguna alusión histórica anterior al siglo XII que señale la existencia del mismo. El pueblo como entidad local propiamente dicha surgió con las edificaciones que se agruparon en torno al antiguo castillejo de origen árabe, construido sobre el solar de una alquería musulmana denominada Benixanut. Por ello, la historia de Benisanó y la de su castillo han estado ligadas desde sus orígenes hasta la actualidad, conformando un marco común a lo largo de los siglos.

En época romana, el término de Benisanó formaba parte de un bosque que rodeaba a Edeta (Llíria), y en ningún momento fue utilizado como asentamiento ofensivo por parte de Pompeyo en sus luchas con Sertorio (73 a.C.) ya que el asedio a la “gran Laurona” se produjo desde Pallancia (Ribarroja), lugar donde tomó Pompeyo posiciones. Prueba de ello es que no han aparecido en todo el término municipal restos arqueológicos romanos. No obstante, las líneas de investigación que se siguen en el momento presente, van encaminadas a profundizar en el estudio de la zona en lso siglos anteriores al XII, aunque por el momento todavía no ha aparecido ningún vestigio de las épocas ibérica, romana o visigoda en cuanto a asentamiento humano establecido.

Así pues, ya situados en este mismo siglo XII, aparece la existencia de un “fosar”, denominado Beni Sahún, nombre de una familia árabe (caso típico de los topónimos del tipo Beni que obedecían a la parcelación hereditaria entre los descendientes árabes). Este primitivo nombre evoluciona al anteriormente de Benixanut, que alude al antiguo castillejo utilizado como alquería, donde un Cadí o juez árabe de Llíria guardaba sus mujeres, cautivos y riquezas. Esta configuración inicial queda confirmada por los subterráneos que aparecen labrados en el actual castillo.

En las donaciones de tierras que se efectuaron en la época de la Reconquista y que aparecen documentadas en el “Llibre del Repartiment” se nombra una primera donación del lugar en el año 1239, que textualmente dice: “1V jovatas in Benisanó a Martinus Petri de Benasto”, aunque la donación más significativa se produjo en noviembre de 1249, cuando se le entrega la alquería de Benizano a D. Pedro Íñiguez de Diacastello, procurador del infante D. Sancho, aunque no fue hasta 1291 cuando Jaime I lo confirma como señor de dicha alquería, con derecho a todos los créditos de los allí afincados. Desde este momento, Benisanó, que entonces estaba formado por una torre, edificios circundantes, un baño público y un muro que rodeaba la villa, contará con jurisdicción propia.