Cortes de Pallás

Valle de Ayora

No cabe duda de que los autores de las pinturas rupestres levantinas de la Cueva de la Araña de Bicorp (escena de recolección de la miel) y de las pinturas de caza de la Cueva de las Montesas de Jalance, ambas en términos lindantes con el de Cortes de Pallás, andarían por los altos de La Muela, la fosa del cañón de nuestro río y las laderas de la Muela del Albeitar; en sus continuos desplazamientos como cazadores recolectores. Pero, de ello, no tenemos recuerdo material.

Bien distinto es el tema del poblamiento íbero, cuando los habitantes locales -ya en plena edad del Hierro y en el medio milenio anterior al nacimiento de Cristo- viven agrupados en asentamientos tribales de chozas de piedras y ramajes que ocupan alturas de fácil defensa (con murallones ciclópeos); practicando la ganadería, la agricultura cerealista (molinos de mano de piedra), los tejidos (telares artesanos), la cerámica de torno manual (abundan los “tejos”, incluso pintados de ocre), la metalurgia y, en ocasiones, la escritura (con plomos grabados en su alfabeto, todavía indescifrable).

De esta cultura ibérica cortesana hay ya emplazamientos localizados: El Aligustre (en El Oro), La Muralla y Pileta (en Cortes de Pallás), Chirel (en su muela del castillo), el lomo de la Sierra Martés (ya en el límite con Yátova y donde aparecieron los textos escritos) y varios emplazamientos entorno a las aldeas de Poniente, en especial la de Castilblanques; la cual cuenta hasta con un horno de cerámica masiva.