La planta de Llíria evitará que 120.000 t de basura deambulen por las carreteras

24 diciembre 2012

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Noticia Publicada en Diario Levante EMV el 12/12/2012

Editorial en Diario Levante el 12/12/12

La planta de Llíria evitará que 120.000 t de basura deambulen por las carreteras
  • El Consorcio Valencia Interior pone en marcha su primera infraestructura tras 4 años – Fabra afirma que el 75 % de planes zonales ya tiene instalaciones

SERGI PITARCH VALENCIA Las comarcas del Camp de Túria, La Hoya de Buñol, Requena-Utiel, Los Serranos y El Rincón de Ademuz se gestionarán sus basuras desde hoy tras ponerse en marcha ayer la planta de tratamiento y valorización de Llíria. De esta manera, las 120.000 toneladas al año que generan los 61 municipios agrupados en el Consorcio Valencia Interior dejarán de deambular por las carreteras valencianas hasta vertederos de Alicante y Murcia, así como de otros planes zonales.

La instalación, que se financia con las tasas de los vecinos de las cinco comarcas y ha costado 19 millones de euros, fue inaugurada ayer por el presidente de la Generalitat Alberto Fabra y por la consellera de Medio Ambiente, Isabel Bonig. Fabra consideró que con la inauguración de esta infraestructura «se garantiza que estos residuos no supongan ningún problema para el turismo, la seguridad de las personas o la imagen de la Comunitat Valenciana».

El presidente de la Generalitat defendió que es «fundamental» concienciar a los ciudadanos sobre la necesidad de sustituir progresivamente los vertederos tradicionales por otras fórmulas alternativas, como la reutilización, el reciclaje o la reducción de los residuos. Estos sistemas, apuntó, «son mucho más eficaces y eficientes», y garantizan la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente. Fabra calculó que más del 75% de consorcios ya tienen instalaciones de tratamiento de residuos.

Las instalaciones inauguradas ayer tienen una extensión de 55.000 metros cuadrados y está complementada por el vertedero de Caudete de las Fuentes, que el año que viene pondrá en marcha su planta de valorización, según anunció el presidente del Consorcio Valencia Interior, José Javier Cervera Soria. Cervera explicó que la instalación recuperará el 56% de los residuos que reciba. La puesta en marcha de la infraestructura ha generado 30 puestos de trabajo.

Los 250.000 valencianos que residen en las cinco comarcas y los municipios de Cortes de Pallás y Millares ven por fin alguna infraestructura finalizada tras estar pagando una tasa desde 2009 que, en la actualidad, supera los 90 euros en la mayoría de municipios. Hasta la fecha la basura se transportaba a vertederos, en algunos casos sin ningún proceso de separación o reducción. El consorcio tiene un presupuesto de 13 millones de euros anuales.

Premian a doscientos vecinos por reciclar
Doscientos vecinos de Llíria reciben hoy, en el salón de plenos del ayuntamiento de la localidad, hasta 50 euros de descuento en el comercio local de su municipios por reciclar. En el acto se hará balance y se ofrecerán los resultados del proyecto Mi Cuenta Ambiental, del Consorcio Valencia Interior. Al mismo tiempo, se homenajeará a las tres personas que más han reciclado de Llíria, se ofrecerán los resultados de la campaña y se presentará la nueva iniciativa de la Federació de Comerç de Llíria para su campaña de Navidad. Desde el consorcio explicaron que los datos de reciclaje del municipio edetano han sido los mejores de Valencia gracias a esta campaña de descuentos.

 

Ejemplar planta de basuras

Editorial

La inauguración de una planta de tratamiento de basuras debería convertirse en un acontecimiento gozoso en cualquier circunstancia. No venía siendo así. La apertura de las instalaciones construidas en Llíria, que darán servicio a 61 municipios, se convirtió ayer en la excepción que confirma la regla. Fue un acto sentido, sereno y sometido a las más estrictas reglas de la corrección institucional y política. El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, abandonó las modernas instalaciones construidas en la partida de La Canyada Parda sin sufrir abucheos ni leer pancartas descalificadoras y desafiantes. En virtud de un extraño prodigio, esa planta de residuos se ha levantado sin despertar el recelo de grupos seudoecologistas ni activar las iras de un vecindario inflamado tras someterse a intensivas sesiones de demagogia y populismo.
Frente a esa visión pacata e imprudente, cabe defender que el tratamiento de la basura es imprescindible para ajustar el complejo equilibrio que sujeta al hombre con su entorno natural. No podemos esconder los residuos bajo las alfombras ni barrer con energía con la vana creencia de que, una vez desaparezcan de nuestra vista, habremos resuelto el problema. Es necesario reivindicar el espíritu de concordia de Llíria para completar el plan zonal de residuos, evitar que decenas de miles de desechos deambulen por nuestras carreteras, reciclar civilizadamente y desterrar el electoralismo que anida en muchos consorcios de residuos. De nada sirve remover la basura. Gestionémosla sin que huela tanto.

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