Yátova

La Hoya de Buñol - Chiva

Los primeros vestigios de la existencia de Yátova se remontan al Paleolítico Superior. Se pierde el rastro hasta la Edad de Bronce, existe dos poblados de esta época en el monte Motrotón, y en la parte norte, el poblado se mantiene mejor conservado, que el de la parte este, denominado “Los castillejos”. Destacaremos otros restos peor conservados como el de Puntal del Viudo, o el del cerro Mulet. En todos ellos su ubicación es importante, donde prevalece la seguridad del poblado, a cualquier otro criterio. Están situados en zonas elevadas.

De la Edad de Hierro, encontramos poblados, en el pico de los Ajos, en la Sierra Martes, a 1.084 metros, puede llegar por el sendero GR-7. En dicho poblado podemos encontrar escritos realizados en placas de plomo, también se puede observar la planta rectangular de las construcciones y el difícil acceso al poblado.

En la Época Romana, Yátova pertenece a la Edetania. De esta época podemos decir, que es la configuración del actual casco urbano. Se han encontrado restos de cerámica.

De la Etapa Musulmana, cuyo nombre era Atava data el campanario de la Iglesia, que está construido en la antigua mezquita. También data el antiguo casco urbano (calles alrededor de la Iglesia). Han llegado al nosotros algunos toponímicos de la época como Alberca, Cueva Mora.

Hasta principios de 1245, Yátova no pertenece a la Corona de Aragón. Desde la donación por Jaime I, a Don Rodrigo de Lizana de los lugares de Atava (Yátova), creándose el Señorío de Buñol, pasando de mano en mano de distintos propietarios.
Jaime I concede la Carta Puebla a la zona, que esta poblada por musulmanes mayoritariamente. Desde el Siglo XV el rey de Aragón, vende las tierras a la familia Mercader, propiedad que ostenta hasta el siglo XIX.

En el Siglo XVI el Conde de Buñol, se declara antiagermanada, al mismo tiempo la Iglesia es declarada parroquia. La persecución de la Inquisición se hace más notable, junto al decreto de Felipe III, de expulsión de los moriscos. Consecuencia de todo ello la población se merma. El Conde de Buñol otorga en 1611 la segunda carta puebla, en las que obliga a los repoblados, que mayoritariamente proceden de Mallorca, a residir en el lugar y no vender sus propiedades.

En la Guerra de Sucesión, la Hoya, se posiciona a favor del Archiduque Carlos, frente al bando vencedor Felipe V, y con las consecuencias que ello lleva, la pérdida de los fueros.

En el Siglo XVIII, hay un florecimiento económico unido a un aumento de la población.